Nota
Proyecto cerrado, mantenimiento incluido. Por qué trabajamos así.
Bandrau·3 min de lectura·10 de abril de 2026
Hay dos formas habituales de facturar un proyecto digital: por horas o por suscripción. Nosotros elegimos una tercera — proyecto cerrado, a precio acordado de antemano, con el mantenimiento incluido. Vale la pena explicar por qué.
Facturar por horas premia la lentitud: cuanto más tarda el equipo, más cobra. El cliente nunca sabe el total y acaba vigilando el reloj en lugar de mirar el resultado. Un precio cerrado cambia el incentivo — el trabajo se mide por lo que entrega, no por lo que tarda.
El proyecto se cierra; la relación no.
Un proyecto digital — web, app, plataforma — no se acaba el día del lanzamiento. Por eso, cuando entregamos, el mantenimiento viene con nosotros: hosting, soporte y las mejoras que el producto va pidiendo. Una cuota mensual pequeña, sin permanencia y sin sorpresas en la factura.
La primera versión es el principio. Lo que viene después es lo que decide.
Qué incluye y qué no.
- Incluye: diseño y desarrollo a medida, hosting, soporte y mejoras tras la entrega.
- No incluye: una segunda marca, una segunda app o un proyecto nuevo no acordado.
- No es: una iguala ni una permanencia. Te quedas porque tiene sentido, no porque haya un contrato que te ate.
Sin permanencia y sin letra pequeña. Si un día deja de tener sentido, lo dices y ya está. Mientras siga teniéndolo, seguimos construyendo.