Primero miramos cómo trabajas
Nos sentamos contigo y con quien hace el trabajo cada día. El tiempo se pierde en los pasos que nadie ha escrito en ningún sitio.
Alguien de tu equipo copia datos de un correo a un Excel todas las mañanas. Eso lo puede hacer un proceso. Empezamos mirando dónde se te va el tiempo; luego montamos el proceso que lo hace solo.
Casi siempre llega igual. Una hoja de cálculo enorme que mantiene una sola persona. Tres programas que no se hablan entre ellos. Un informe que alguien rehace cada lunes por la mañana. Empezamos por las cuatro cosas que se repiten cada semana: con eso ya recuperas las mañanas.
Nos sentamos contigo y con quien hace el trabajo cada día. El tiempo se pierde en los pasos que nadie ha escrito en ningún sitio.
Lo que pasa cada semana y siempre igual se automatiza. Lo que pide criterio sigue en tu mano, con la información ya preparada delante.
Cada proceso se entrega documentado y con avisos. Si algo falla, lo vemos nosotros antes que tú y lo arreglamos.
Hay trabajo en tu semana que no debería ocupar a nadie. Nos cuentas cómo funciona hoy y te decimos qué se puede quitar de en medio y en cuánto tiempo.
Escríbenos y hablamos de tu proyecto. Una llamada de treinta minutos: si hay encaje, seguimos. Si no, te lo decimos.