Virutes es una focacceria real en Sabadell: obrador a la vista, masa de fermentación larga y una carta que cambia con lo que hay. El encargo tenía una trampa fácil de pisar — la plantilla de restaurante, con el carrusel de platos y el botón de reservar en naranja— y habría enterrado justo lo que hace que la gente vuelva. Así que la web se construye como se construye la focaccia: pocos ingredientes y mucho tiempo. Fotografía propia del local y del producto, tipografía editorial, scroll lento y una carta que se lee de un tirón. Nada de stock, nada de urgencia.

La fachada de Virutes de noche, con el obrador encendido desde la calle
Una focaccia recién sacada, sostenida con la mano
Interior del local, con la barra y el obrador al fondo
El corte de la masa, con la miga de fermentación larga a la vista
Postre de pistacho de la carta